Sale el primer camión.
El dato nace en una libreta que solo entiende quien la escribió. Para saber el precio hay que hablarle a alguien.
El mismo registro lo ve el chofer, la oficina y tú. Nadie tiene que preguntar a cómo salió.
Cotizas, despachas, cobras y facturas en el mismo lugar, con la información conectada y hecha a la medida de cómo trabajas hoy. No es software rentado: es tu sistema, construido para tu operación.
Los datos son de demostración, pero son verificables: los renglones suman.
El dato nace en una libreta que solo entiende quien la escribió. Para saber el precio hay que hablarle a alguien.
El mismo registro lo ve el chofer, la oficina y tú. Nadie tiene que preguntar a cómo salió.
La misma venta se vuelve a capturar en la remisión, otra vez en la factura y otra en el reporte. Tres oportunidades de equivocarse.
Se captura una sola vez y de ahí salen la remisión, la factura y la cobranza. Si el que la capturó ya no trabaja contigo, la información sigue ahí.
Hoy no pasa nada. Se cierra, se entrega, se cobra. Tú te enteras dos meses después, cuando el margen ya bajó y nadie sabe explicar por qué.
El sistema no lo deja cerrar. Lo bloquea en el momento, con nombre y hora.
Tú pones el mínimo. El vendedor ve sus remisiones y sus clientes; tus márgenes y tus costos no los ve.
Tres llamadas internas para responder una pregunta que el cliente hace en diez segundos.
Lo contestas mientras estás en la llamada, con el dato en pantalla: qué se le entregó, qué debe y quién lo autorizó.
Tres cifras del mismo día. Una está completa, pero no hay forma de saber cuál sin volver a contar todo.
Ya está cuadrado. No porque el sistema sea listo, sino porque nunca hubo tres registros: cada remisión del día se capturó una vez y ahí sigue.
Súmalos tú, renglón por renglón. Es la prueba de todo lo anterior. ↓
Los tres renglones de este día suman exactamente lo que dice el total. Puedes verificarlo con la calculadora del celular.
Ese es todo el argumento. No es una gráfica bonita ni un número que sube solo: es que el número se pueda auditar renglón por renglón, cualquier día, por cualquiera que tenga permiso de verlo.
Incluye $5,440 que se quedaron adentro porque el sistema no dejó vender por abajo del mínimo.
Esta es la pantalla donde vive lo que acabas de sumar: las tres remisiones del día, el bloqueo de las 10:07 y lo que falta por cobrar. Los cinco puntos de abajo están señalados sobre esta misma pantalla.
Marca, clientes y usuario son de ejemplo. Las cifras son las mismas que sumaste arriba: cada una sale de otra. Pídeme el demo y lo mueves tú →
Cuánto se despachó, cuánto falta por cobrar y a qué precio está autorizado vender tu equipo. En pantalla, sin que nadie arme un reporte. Dejas de esperar al corte de fin de mes para enterarte de lo que ya no puedes corregir.
La misma orden pasa de cotizada a entregada, facturada y cobrada sin que nadie la vuelva a teclear. En la columna de estado ves en cuál va cada una.
Si alguien intenta vender abajo del precio que tú autorizaste, el sistema lo detiene y lo marca el mismo día, no dos meses después, cuando la obra ya se entregó y la diferencia ya no se cobra.
El dinero que se queda en la calle deja de ser un misterio: cada tramo con su antigüedad, lo más viejo señalado. Persigues lo que urge, no lo que se te viene a la cabeza.
Tu vendedor ve sus clientes; tu chofer, sus entregas; tú ves todo. Esta pantalla es la tuya. Tus precios y tus márgenes quedan de tu lado, y queda registrado quién hizo cada movimiento y a qué hora.
Cambia los m³ por piezas cortadas, por créditos colocados, por expedientes o por hectáreas regadas. Es el mismo pedido que se pierde cuatro veces. Mira qué se arma para el tuyo
El precio sale del sistema que tu operación necesita, y la forma de pago se define contra la cotización. No hay tabulador ni paquetes cerrados que escoger. Lo que dice la propuesta es lo que se cobra: no hay extras que aparecen a medio camino.
Antes de escribir la primera línea se cobra el anticipo que marque tu cotización. Cada pago se hace contra la entrega de su CFDI el mismo día, para que tu contador pueda deducirlo y acreditar el IVA sin pelear. Todos los precios son + IVA.
Es obligatoria y empieza cuando el sistema completo está entregado y aceptado, no antes. Paga que siga operando: servidor, respaldos, seguridad y soporte. No el derecho a usarlo.
Tu información, tus clientes y tu historial son tuyos y salen de ahí cuando los pidas. Los términos de titularidad del sistema quedan escritos en tu contrato, según lo que acordemos para tu caso.
Trabajamos con negocios que ya operan y ya facturan. Si tu negocio apenas arranca, todavía no es momento.